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La Noblesse du temps de Salvador Dalí en Andorra


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La Noblesse du temps o nobleza del tiempo, es una escultura realizada por el artista catalán Salvador Dalí y aunque fue cedida al principado andorrano en 1999, no fue hasta agosto de 2010 que este monumento se instaló en su sitio actual, en la Plaza de la Rotonda de Andorra la Vella.

La obra en sí está fechada entre 1977 y 1982, por lo que, aunque se pueden encontrar similitudes entre sus obras pictóricas más importantes y esta serie de esculturas, no hay que olvidar que la mayoría de sus cuadros conocidos son de un periodo anterior.


¿Cómo llegó a Andorra?

Esta escultura pertenecía a Enric Sabater, un amigo y confidente del artista catalán entre 1968 y 1982. La escultura pasó por varios museos antes de que el propietario decidiera que la obra tenía que ser expuesta en Andorra. En efecto, fue el propietario de la obra el que tuvo la iniciativa de donar esta escultura a las autoridades andorranas para que la gente pudiera apreciar el arte de Dalí, ya que el mismo era un coleccionista especializado en el artista.


¿Dalí, un pintor muy famoso, pero que más?

Dalí es un artista claramente marcado por la escuela del surrealismo, una escuela que nace en el ámbito de la literatura y que pregona ante todo una gran libertad del artista en su obra. En ella se busca el inconsciente para ir más allá de la realidad que sería su materia prima, pero nunca el resultado final. De esta forma, el artista trata de ir más allá de lo aparente y lógico, para dar un sentido nuevo a los objetos más mundanos.


Salvador Dalí es probablemente el exponente más reconocido de este periodo artístico, ya que su obra bastante salvaje junto a su personalidad extravagante lo convirtieron en un icono incluso entre sus contemporáneos. El mismo decía que “la diferencia entre yo y los surrealistas es que yo soy el surrealismo”.

La interpretación de la obra

Antes de empezar toda lectura de una obra surrealista, debemos tener en cuenta que la dimensión real y la dimensión del inconsciente que se entrelazan para formar un todo, lo que influye también en el significado global de la pieza.


Uno de los elementos característicos de la creación de Dalí son los relojes y el paso del tiempo que representan, a los que se les suele denominar los relojes blandos.

La obra más conocida del artista con esta temática es La persistencia de la memoria, un óleo sobre lienzo que define su estilo surrealista y que se conserva actualmente en el museo de arte moderno de Nueva York, aunque fuera creado en la tierra natal del artista, en España.


Este cuadro en concreto tiene muchos elementos simbólicos que también podemos encontrar en la escultura de Andorra, a pesar de haber sido creada durante un periodo posterior.

La primera similitud que podemos encontrar en ambas creaciones es la presencia de un árbol seco. Este árbol se ha relacionado en el ámbito pictórico como una representación de Thanatos, el dios de la muerte en la mitología griega. Por lo tanto, el vínculo entre muerte y temporalidad está muy presente en estos ejemplares.


El tronco además simboliza el tiempo como memoria del pasado, ya que conserva sus raíces, pero lo hace mezclándose con la piedra que sirve de apoyo. Así podremos observar una contraposición entre vida y muerte que se acentúa por la falta de vitalidad del árbol en cuestión. ¿Podría ser porque el tiempo se apoya en el tronco de manera inevitable, por lo que es un recordatorio de la decadencia humana?


En la dimensión real, la corona del reloj puede ser vista como el componente que permite regular la hora, por lo que sería el humano que tendría el control sobre el objeto, pero en la dimensión onírica la corona simboliza la realeza que sitúa al tiempo como una entidad superior a la humanidad y de la que no puede escapar.

El reloj en sí también tiene una doble lectura, por una parte, se derrite y se amolda al árbol, pero también es sinónimo de movimiento y es una fuerza estructurante de los elementos de la escultura. Esto también nos recuerda al mito del carro alado de Platón, en el que nos explica la dualidad de la condición humana que se debate entre las fuerzas del bien y las fuerzas del mal. Algunos seres humanos aún conservarían sus alas, por lo que podrían ascender hacia lo divino, pero otros las habrían perdido, por lo que estarían condenados al plato de lo terrenal eternamente.


Esta interpretación es especialmente interesante si tenemos en cuenta las dos figuras que acompañan el reloj.

Del lado derecho podremos observar a un ángel en posición reflexiva, y en el lado izquierdo a una mujer con un chal.

La postura del ángel nos recuerda a la icónica obra El pensador de Auguste Rodin y como esta, representaría la eterna preocupación de la humanidad por el paso del tiempo y la obsesión por recuperar el tiempo perdido.


En el otro lado, podemos ver a una mujer con la mirada hacia el cielo envuelta en un chal. Tanto su posición como el chal le dan un movimiento y una sensación de ligereza. Su mirada va más allá para reconocer el poder del inconsciente, el único que es realmente capaz de conservar los recuerdos del tiempo. A través de la dimensión onírica, la mujer y el ángel pierden su identidad carnal y adquieren nuevos significados.

De hecho, ambos representan en el mundo onírico lo contrario de lo que representarían en la realidad terrenal, y de lo que tendrían que representar en el ya mencionado mito del carro alado. El ángel representa la condición humana condenada a sufrir por el paso del tiempo y la mujer representa la fascinación por la dimensión onírica que da un nuevo sentido a la realidad y libera el alma de las preocupaciones terrenales.


Aunque no hay que olvidar que toda obra de arte queda sujeta a la interpretación del espectador y, como Dalí mismo decía, “Lo que importa es sembrar confusión, no eliminarla".



Ubicación:

mapa ubicación estatua de Dali en andorra

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