La leyenda de Sant Jordi



Cuenta la leyenda que, tiempo atrás, un dragón capaz de envenenar el aire aterrorizaba los alrededores de la ciudad de Montblanc, situada en Tarragona. Este devoró los animales y amenazaba la integridad de los habitantes, por lo que los ciudadanos decidieron calmarle ofreciéndole un vecino al día. Después de varias jornadas, la mala suerte recayó sobre la hija del rey. Cuando esta abandonó su hogar dispuesta a ser engullida por la bestia, un caballero con brillante armadura a lomos de un caballo blanco, apareció para rescatarla y atravesó al dragón con su espada, liberando a todo el pueblo. De la sangre del dragón brotó un rosal con las rosas más rojas que jamás se habían visto. El noble hidalgo, que recibía el nombre de Sant Jordi, arrancó una rosa y se la ofreció a la princesa.


Así pues, coincidiendo con el día de Sant Jordi, cada 23 de abril en Cataluña es costumbre que los hombres entreguen una rosa a su amada, aunque cualquier persona puede hacer esta ofrenda. Además, cada 23 de abril es el Día Mundial del libro, promovido por la UNESCO desde el año 1995. Es por ello que también suelen regalarse libros para celebrar una de las tradiciones más importantes de la cultura catalana.


Además de celebrarse en Cataluña y Andorra, la leyenda de Sant Jordi también se celebra en otros países de Europa, como por ejemplo Inglaterra, Grecia y Portugal. En el pueblo de Montblanc, se organiza la Semana Medieval durante dos fines de semana. La villa revive su pasado en las calles con banderas, estandartes señoriales y una gran cantidad de actos que transportan al público a la edad media: representan la leyenda de Sant Jordi, organizan una cena medieval, un mercado y otras escenificaciones.