La marmota



La fauna y flora de Andorra es muy variada. Basta pasear por alguna de los valles y montañas del Principado y enseguida veremos como cada zona presenta un ecosistema muy diverso. Sin embargo, hay algunas especies que las podemos encontrar en más de un espacio y que nos tienen el corazón robado, como las marmotas. Estas pequeñas roedores de cara afable y cuerpo rechoncho nos suelen transmitir un aspecto de peluche, pero no podemos olvidar que son animales salvajes y que, por tanto, se comportan como tal.

Las marmotas están estrechamente emparentadas con las ardillas, aunque son de mayor tamaño y, a diferencia de sus parientes, son de hábitos terrestres. Su pelaje grueso y las grasas del cuerpo hacen que se puedan adaptar fácilmente al frío, suelen vivir alrededor de los 15 años y, generalmente, viven en familias constituidas por una pareja y sus crías en madrigueras que ellas mismas construyen.


En cuanto a la alimentación, son herbívoras. Se alimentan de hierbas, bayas silvestres, raíces ... Solas pesar unos 8 kilogramos y alcanzan la madurez sexual cuando tienen dos años de vida. Son mamíferos y la gestación de las crías ronda los cinco meses. Ahora bien, el parto es un poco más complicado, ya que puede llegar a durar entre cuatro y cinco días. También suelen pasar bastante tiempo en su madriguera durante la hibernación, que suele tener una duración siete meses.

Dos rasgos característicos de las marmotas son su sociabilidad y la gran variedad de sonidos que utilizan para comunicarse entre ellas, sobre todo cuando se quieren advertir de algún peligro o de algún depredador. Sus principales enemigos son el cuervo, el búho y el águila real.